Asesoría y Contacto
¿Tienes dudas sobre qué bolas chinas elegir? Estamos aquí para escucharte.
Sabemos que cuidar de tu salud pélvica es algo muy personal y es normal que tengas preguntas. Ya sea que no sepas por qué peso empezar, cómo usarlas por primera vez o cuál es el mejor lubricante para ti, nuestro equipo está listo para asesorarte de mujer a mujer.
Escríbenos con total confianza. Tu bienestar es nuestra prioridad y todas tus consultas son tratadas con absoluta discreción y cariño.
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Guía de bienestar pélvico: Todo lo que necesitas saber
¿Cómo saber qué talla de bola china necesito?
A diferencia de otros productos, la "talla" en las bolas chinas suele referirse más al diámetro y al número de bolas (una o dos). Si nunca has tenido hijos o tienes un suelo pélvico tonificado, una bola doble estándar es ideal. Si tienes las paredes vaginales más sensibles o sufres de mucha debilidad, empezar con una bola única de mayor diámetro suele ser más cómodo para asegurar que no se deslice.
¿Puedo usar bolas chinas si tengo prolapso?
Si tienes un prolapso (descenso de órganos pélvicos), es imprescindible consultar con un fisioterapeuta o médico antes de usarlas. En grados leves, pueden ayudar a fortalecer, pero en grados avanzados, el uso de peso podría ser contraproducente. La valoración de un profesional es clave para tu seguridad.
¿Las bolas chinas ayudan a controlar los gases o la incontinencia fecal?
Sí. El suelo pélvico no solo sostiene la vejiga, sino también el recto. Al fortalecer toda la musculatura del "core" inferior con las bolas chinas, se mejora el control de los esfínteres tanto urinarios como anales, mejorando la salud intestinal y la retención de gases.
¿Es normal que me duela la espalda o el abdomen al usarlas?
No debería doler. Si sientes molestias en la zona lumbar o abdominal, puede que estés haciendo una fuerza excesiva (hiperpresión). El ejercicio con bolas chinas debe ser progresivo. Si el dolor persiste, reduce el tiempo de uso a solo 5 minutos y asegúrate de que no estás conteniendo la respiración mientras las llevas.
¿Qué diferencia hay entre las bolas chinas de silicona y las de metal o cristal?
Las de silicona médica son las más recomendadas por su porosidad nula (higiene) y su tacto cálido. Las de metal o cristal suelen ser para juegos eróticos y no siempre tienen la bola interna que genera la vibración terapéutica necesaria para fortalecer el músculo de forma pasiva.
¿Puedo usar las bolas chinas durante la menopausia?
Es el momento ideal para usarlas. Durante la menopausia, el descenso de estrógenos hace que los tejidos pierdan elasticidad y firmeza. Usar bolas chinas con un buen lubricante de base agua ayuda a mantener la musculatura activa, mejora la lubricación natural por el aumento de riego sanguíneo y previene la incontinencia.
¿Se pueden perder las bolas chinas dentro del cuerpo?
Es un miedo común, pero físicamente imposible. La vagina es un conducto que termina en el cuello del útero, el cual tiene una apertura mínima por la que no cabe una bola. Además, todas nuestras bolas incluyen un cordón de extracción resistente para retirarlas con total facilidad y seguridad.
¿Ayudan las bolas chinas si tengo vaginismo o dolor en las relaciones?
En casos de vaginismo (tensión excesiva), el objetivo no es fortalecer, sino relajar. En estos casos, se suelen recomendar dilatadores o bolas de masaje específicas bajo supervisión médica. Si tu suelo pélvico está "demasiado tenso", usar peso podría empeorar la situación. Consulta siempre si sientes dolor al intentar insertarlas.
¿Puedo orinar con las bolas chinas puestas?
Sí, puedes hacerlo, aunque es posible que sientas que se deslizan un poco debido al esfuerzo. No hay ningún impedimento físico, ya que la orina sale por la uretra y las bolas están en el canal vaginal. Sin embargo, lo más cómodo suele ser retirarlas antes por higiene y comodidad.
¿Por qué mis bolas chinas tienen una bola pequeña dentro que se mueve?
Ese es el secreto de su eficacia. Esa pequeña bola interna (llamada a veces "batidor") choca con las paredes de la bola exterior con cada uno de tus pasos. Ese choque genera una vibración involuntaria que obliga a tus músculos a contraerse para sujetar el peso, ejercitándolos sin que tengas que pensar en ello.







